París en Bici: Mi Aventura de 18 Kilómetros por la Ciudad de la Luz

Por Fer | Desde París, Francia

Tiempo estimado de lectura: 7 minutos


Si hay algo que me sorprendió cada vez que viajo, fue descubrir una ciudad sobre dos ruedas. Y París… bueno, París en bici resultó ser toda una experiencia. Déjame contarte cómo me fue recorriendo 18 kilómetros por la capital francesa, entre semáforos que nadie respetaba, ciclovías escondidas y, por supuesto, las paradas obligatorias.


🚴 El plan: 18 km, 1 hora 20 minutos… y muchas paradas

Después de un paseo por Versalles el día anterior, tocaba conocer París. Tenía solo dos días, así que había que aprovechar. La ruta que tracé en Google Maps fueron 18 kilómetros que, según la app, se recorrían en una hora con veinte minutos.

Pero vamos, sabíamos que en bici nunca es tan lineal. Entre fotos, paradas para respirar y desviaciones inesperadas, el chiste era disfrutar el camino.

Si quieren seguir la ruta exacta que usé, pueden pausar el video y ver el recorrido completo. Pero aquí les comparto mi experiencia real, con todo y complicaciones.


🚦 El primer reto: Google Maps vs. La realidad parisina

Aquí va una verdad sobre pedalear en París: Google Maps no siempre acertaba.

El problema llegaba cuando la app te mandaba por calles donde el carril bici simplemente… no existía. O peor aún, donde había un solo sentido y tú ibas en sentido contrario porque Maps te decía «pásale por ahí, carnal, no hay pedo».

El resultado: yo sintiéndome estorbo, y los parisinos reclamándome en francés cosas que no entendía. 10/10 la experiencia intercultural.

Mi recomendación: Siempre lleven luces, casco y estén alertas. No porque Maps lo diga, significa que sea seguro.


🚌 El carril «compartido»: bus, taxi y bici, todos juntos

Algo curioso que noté tanto en Lyon como acá en París: había calles donde el carril del bus también era para taxistas y ciclistas. ¿Exclusivo? No tanto. Pero al menos te daba la tranquilidad de saber que tenías un espacio asignado, aunque fuera compartido.

Y ojo, porque habían semáforos especiales para ciclistas… que nadie respetaba. Peatones cruzando sin mirar, ciclistas locales saltándose el rojo como si nada. Pensé que aquí se tomaban más en serio las reglas, pero no. El desmadre era universal.

¿Y yo qué hice con eso?

Aquí vino el dilema: si el ciclista local se pasaba el alto y yo me frenaba, ¿lo ponía en riesgo? Porque él no esperaba que yo frenara. Asumía que era local y que haría lo mismo.

Mi filosofía: el semáforo no es una orden, es contexto. El verde no significa «pasa sin mirar», y el rojo no significa «te mueres si cruzas». Pero en una ciudad donde la cultura ciclista era diferente, había que pedalear con cabeza.


🏛️ Parada 1: El Louvre (y por qué necesitas dos días)

Llegué al Louvre. La parada era para fotos y seguir, pero en serio: si vienen, dense el tiempo. La vez pasada estuve solo tres horas y me faltó ver casi todo el museo. Es enorme.

Justo a un lado había una ciclovía muy bonita para rodar, así que al menos la entrada visual quedó cubierta.


🌉 Puente Alejandro III: el más bonito del recorrido

Este puente fue una joya. Lo puse como parada porque se veía diferente a los demás, más elegante. Valió la pena cruzarlo aunque sea para bajar el ritmo un momento.

Eso sí, cuidado: por aquí el tráfico sí se ponía intenso. «Me cruzo, me cruzo, chingue su madre» fue mi mantra en este punto.


🗼 La Torre Eiffel: foto complicada pero cumplimos

Llegar a la Torre Eiffel en bici no fue lo más fácil del mundo. La zona no era muy amigable con las ciclistas: había que bajarse, caminar, perder ritmo. Pero se hizo.

Eso sí, todo estaba en mantenimiento (por supuesto) y había un chingo de gente. Pero logré la foto, la bici no se cayó y hasta salí vivo. Misión cumplida.

Dato random: Bicicleta en francés se dice «vélo». Ya saben por si ocupan preguntar.


🏛️ Arco del Triunfo: un desmadre (literal)

Llegar al Arco del Triunfo fue toda una odisea. Para empezar, no se podía cruzar desde cualquier punto. Había que usar el subterráneo porque la glorieta era un caos total. Carros por todos lados, imposible pasar en bici.

Y sí, había una entrada subterránea. Pero para ser honesto, preferí darle el rol a los Campos Elíseos en bici que andar buscando cómo subir. A veces la foto es menos importante que el pedaleo.


🌳 Canal de l’Ourcq: el paraíso ciclista

Esta fue mi parte favorita.

Llegué al canal y todo cambió. Gente pedaleando tranquila, clima perfecto, un camino hermoso junto al agua. Aquí sí entendí por qué la gente amaba pedalear en París.

Y resulta que por aquí pasaba una ruta ciclista importantísima: la Scandibérique, parte de la EuroVelo que conecta Noruega con España. Mil setecientos kilómetros de ruta. Mi bici no daba para tanto, pero estuvo padre saber que estaba rodando sobre una vía internacional.


💬 Para cerrar…

Si tienen dudas, comentarios, quejas o sugerencias, pueden concatarme a través del correo buenas@ferplay.mx Si este post les sirvió compártanlo. Me ayudaría un montón a seguir haciendo contenido como este.

Les dejo el video por si quieren concer la aventura en otro formato.



 

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